Finca de Café en Colombia | Origen Directo y Café de Especialidad

Nuestra finca en Colombia

Nuestra finca, ubicada en Vereda Arayan Bajo, San Francisco, Cundinamarca, es mucho más que un lugar de producción. Es un espacio vivo, cuidado día a día por nuestra familia, donde el café crece como parte de un sistema natural completo.

La finca es gestionada por Nelly Fonseca, una mujer caficultora cuya dedicación, experiencia y constancia definen cada etapa del proceso. Su trabajo representa no solo la continuidad de una tradición agrícola, sino también la independencia y el liderazgo femenino en el campo. Cada decisión, desde el cuidado de los árboles hasta el secado del café, pasa por sus manos.

Trabajamos directamente con nuestra familia en origen, sin intermediarios.


Producción y enfoque

Trabajamos a una escala intencionalmente controlada, con aproximadamente 3.500 árboles de café de variedad Arábica Castillo. Este enfoque nos permite priorizar la calidad sobre el volumen, cuidando cada detalle desde el origen.

Cada cosecha es evaluada mediante análisis de calidad siguiendo los estándares de la Specialty Coffee Association (SCA). Este proceso nos permite establecer una base objetiva para cada año y realizar mejoras continuas en nuestros sistemas y procesos.

Históricamente, nuestros cafés mantienen una puntuación de 85 puntos o superior, posicionándose dentro de la categoría de café de especialidad.

A partir de esta base, también colaboramos con otras pequeñas fincas que comparten nuestros estándares, ampliando el alcance del proyecto y fortaleciendo la sostenibilidad del café en origen.

Preparando la finca: control de maleza con método “chop and drop”, devolviendo nutrientes al suelo de forma natural.


Variedad Castillo: adaptación, calidad y futuro

En nuestra finca cultivamos café de variedad Arábica Castillo, una variedad desarrollada en Colombia en 2005 por Cenicafé, el centro de investigación de la Federación Nacional de Cafeteros. Es el resultado del cruce entre Caturra y el Híbrido de Timor, creado con el objetivo de mejorar la resistencia del cultivo sin sacrificar la calidad en taza.

La variedad Castillo ha ganado relevancia en Colombia como respuesta a los desafíos del cambio climático. El aumento progresivo de las temperaturas en muchas zonas cafeteras ha hecho necesario adoptar variedades más resistentes y adaptables, capaces de mantener una producción estable en condiciones cada vez más variables.

Una de sus principales fortalezas es su alta resistencia a la roya del café y a otras enfermedades, lo que permite reducir la dependencia de tratamientos químicos y favorece un manejo más sostenible del cultivo.

Además de su resistencia, Castillo es una variedad altamente productiva y adaptable a diferentes altitudes dentro de las regiones cafeteras colombianas, lo que la convierte en una opción clave para garantizar la continuidad del café de calidad en el país.

En taza, ofrece un perfil equilibrado y accesible, con una acidez cítrica moderada, buen cuerpo y notas que suelen recordar al chocolate, el caramelo y los frutos secos, con matices que pueden variar según el entorno y el proceso.

Como parte de nuestro control de calidad, trabajamos con una clasificación rigurosa del tamaño del grano. Más del 90% de nuestras cosechas alcanza un tamaño de malla 20 o superior, lo que indica granos grandes, densos y bien desarrollados—una característica asociada a una maduración lenta en altura y a una mayor calidad en taza.

En nuestro caso, el manejo cuidadoso de la cosecha, la fermentación controlada y el secado lento permiten resaltar sus mejores cualidades, logrando un café limpio, dulce y bien estructurado.

Cerezas en desarrollo: el café crece lentamente, ganando tamaño y complejidad antes de alcanzar su punto óptimo de maduración.


Altitud y entorno natural

La finca se encuentra a partir de los 1.705 metros sobre el nivel del mar, en una zona montañosa de la cordillera oriental de los Andes. A esta altitud, el café madura lentamente, lo que permite una mayor concentración de azúcares y el desarrollo de perfiles más complejos y equilibrados.

En taza, esto se traduce en una acidez brillante, un dulzor natural y una gran claridad.

El entorno que rodea el café es diverso y productivo. Además de los cafetos, en la finca se cultivan limón, naranja y otros cítricos, así como banano, plátano, yuca, aguacate, guayaba, guama, papaya y mango. También crecen orquídeas, reflejo de la riqueza natural de la región.

Estos cultivos no solo abastecen a la familia, sino que cumplen una función esencial dentro del ecosistema: proporcionan sombra natural, ayudan a conservar la humedad del suelo y contribuyen al equilibrio biológico del cultivo.

Don Carlos preparando los bultos de café, un paso esencial antes de que el café salga de la finca hacia el mundo.


Vida en la finca

La finca está llena de vida. Alrededor de 40 gallinas proveen huevos frescos diariamente, junto con pavos criados en el entorno natural. Tres perros cuidan la propiedad y cuatro gatos forman parte del día a día, creando un entorno dinámico donde la producción agrícola convive con la vida cotidiana.

Este equilibrio natural no es incidental. Es parte del sistema que permite que el café crezca en un entorno sano, diverso y sostenible.

Tradición que se comparte: Doña Nelly y su nieto, aprendiendo y cuidando la vida de la finca desde temprano.


Proceso y control de calidad

El café se cosecha de forma manual, seleccionando únicamente las cerezas en su punto óptimo de maduración. Este proceso selectivo es clave para garantizar la calidad desde el inicio.

Después de la recolección, el café pasa por una clasificación por flotación, donde se utiliza agua para separar los granos defectuosos que flotan, permitiendo que solo los más densos y de mayor calidad continúen el proceso.

La fermentación se realiza en seco durante aproximadamente 24 horas, con un uso mínimo o nulo de agua. Este método permite un mayor control del desarrollo del perfil del café, resaltando sus características naturales.

Posteriormente, el café se lava y se seca en un secador solar cubierto, similar a un pequeño invernadero con cubierta plástica transparente. Este sistema protege el grano de la lluvia, la humedad excesiva y la interferencia de animales, permitiendo un secado uniforme y controlado.

Todo el proceso se realiza en pequeños lotes, a medida que avanza la cosecha, lo que nos permite mantener consistencia y atención al detalle en cada etapa.

Comparación real de calidad: a la izquierda, nuestro café seleccionado; a la derecha, café comercial con defectos e impurezas.


Manejo natural de plagas y protección del cultivo

Uno de los mayores desafíos en la producción de café a nivel mundial es la broca del café, un pequeño insecto que puede afectar tanto el rendimiento como la calidad del grano si no se controla adecuadamente.

En lugar de depender de pesticidas químicos, en nuestra finca aplicamos un enfoque basado en el equilibrio natural del ecosistema y en métodos biológicos de control.

Una de las herramientas clave que utilizamos es el hongo entomopatógeno Beauveria bassiana, un agente natural que actúa de forma específica sobre la broca del café. Este microorganismo se adhiere al insecto, lo penetra y lo elimina desde el interior, interrumpiendo su ciclo de vida de forma efectiva y sin afectar el entorno.

Este tipo de control biológico es ampliamente reconocido como una alternativa sostenible, ya que permite reducir significativamente la población de la plaga sin recurrir a insecticidas agresivos. Además, el uso de Beauveria bassiana ha demostrado ser una herramienta eficaz dentro de programas de manejo integrado, ayudando a mantener las infestaciones bajo control y preservando el equilibrio del ecosistema.

Nuestro enfoque no se basa en una sola solución, sino en la combinación de prácticas cuidadosas. La recolección constante de cerezas maduras, sobremaduras y secas antes y durante la cosecha es fundamental, ya que evita que la plaga complete su ciclo dentro del fruto y reduce significativamente su propagación.

Este sistema de manejo requiere más trabajo manual y atención continua, pero nos permite lograr algo esencial: producir café de alta calidad sin depender de químicos que puedan afectar el suelo, el entorno o la pureza de la taza.

El resultado es un café más limpio, más seguro y más fiel a su origen—donde cada decisión en la finca está orientada a proteger tanto la calidad del grano como la salud del ecosistema que lo produce.

La broca del café (Hypothenemus hampei) perforando la cereza. Sin control, puede desarrollarse dentro del grano y afectar tanto la calidad como el rendimiento.


Comercio directo: por qué importa

El café es uno de los productos más consumidos del mundo, pero la realidad en origen es muy diferente a lo que el consumidor imagina.

En el modelo tradicional, el café pasa por múltiples intermediarios antes de llegar al consumidor final. En ese proceso, cada actor toma una parte del valor, y el productor —quien realiza el trabajo más intensivo— recibe solo una fracción del precio final.

En muchos casos, el precio que recibe el caficultor está directamente influenciado por el mercado internacional, un sistema que no siempre refleja los costos reales de producción en origen.

Detrás de cada cosecha hay una estructura de costos que el consumidor rara vez ve. Un caficultor debe cubrir fertilizantes, mano de obra, transporte, combustible, mantenimiento de la finca y otros gastos esenciales. Cuando estos costos aumentan —como ha ocurrido en los últimos años con los fertilizantes y el combustible— la presión sobre el productor se vuelve aún mayor.

A esto se suman factores fuera de su control, como años de baja producción, condiciones climáticas adversas o plagas, que pueden reducir significativamente el rendimiento de una cosecha.

Cuando el precio recibido no cubre estos costos, el impacto es directo. Muchos productores se ven obligados a trabajar más horas, reducir la inversión en sus cultivos o asumir deudas para mantener la finca en funcionamiento.

Maduración perfecta: solo las cerezas rojas se cosechan, garantizando calidad desde el origen.


Nuestro modelo: un sistema más justo

En AlmAmericas trabajamos con un enfoque de relación directa, inspirado en el comercio justo pero adaptado a una estructura más cercana y transparente.

Al reducir intermediarios, podemos pagar un precio que refleja mejor la calidad del café y el esfuerzo del productor. Este modelo permite que una mayor parte del valor final regrese a origen.

Esto se traduce en beneficios reales:

  • Mayor estabilidad económica para el productor

  • Capacidad de invertir en la finca

  • Mejores condiciones para los trabajadores

  • Mayor consistencia en la calidad del café

Más allá del precio, se trata de crear un sistema sostenible en el tiempo, donde producir café de calidad sea viable para las familias que lo hacen posible.

Menos distancia, más valor en origen: conexión directa entre Colombia y España.


Un café que construye futuro

El resultado es un café que refleja fielmente su origen: limpio, equilibrado y con una expresión clara del entorno en el que se cultiva.

Cada taza es el resultado de un sistema donde la naturaleza, la tradición y el cuidado humano trabajan en armonía.

Elegir este café es participar en un modelo diferente—uno donde la calidad, la transparencia y el respeto por el origen forman parte de cada decisión.

Atardecer en Finca Nelly, donde cada día de trabajo en el campo da paso a la calma de la montaña.


Descubre más

Si quieres profundizar en el origen, el proceso y el impacto de nuestro café, te invitamos a seguir explorando:

Cada página forma parte de una misma historia: entender de dónde viene el café, cómo se produce y por qué cada decisión en origen importa.

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